La organización inteligente

Consiste en una organización con o sin finalidad de lucro que ha logrado orientar los intereses y objetivos de todos sus integrantes en la misma dirección. Es así como, sus esfuerzos son mancomunados y coherentes en pos de una visión que comparten.
El efectivo manejo del conocimiento es una de sus características centrales lo que les permite conservar y acrecentar sus ventajas competitivas de cara a las diferentes fuerzas del mercado (clientes, competidores, proveedores, etc.) en el que participan.
En una organización inteligente el aprendizaje, sustentado un constante y abierto intercambio de información, se estimula y manifiesta en forma natural.
Para ello, sus integrantes deben desarrollar otros comportamientos que la transformen en un sistema exitoso. ¿De qué forma? Valiéndose de una clara capacidad para aprender, que es como alcanzarán resultados óptimos.
Las empresas son sistemas en los que sus distintos componentes actúan provocando cambios que tienen efecto en toda la organización. Es importante analizar qué cosas influyen y provocan estas modificaciones, para poder medir las consecuencias de esos hechos, aunque puedan parecer aislados o desconectados entre sí.
Las cinco disciplinas descritas por Peter Senge en su famosa obra(1) , se ponen en evidencia en el funcionamiento de una organización.
Tal es el caso del dominio personal de sus miembros que se caracteriza por un replanteo continuo de la visión personal. Esto es, ver la realidad de manera objetiva y lograr un máximo aprovechamiento de la energía orientada hacia aquellas cosas que verdaderamente interesan a la empresa y a las personas que la integran.
En este permanente aprendizaje intervienen los modelos mentales influyendo en el modo de ver la realidad. En tal sentido, lo importante es explicitar abiertamente al grupo los preconceptos que cada uno posee y puede afectar negativamente en el comportamiento grupal o impedir el desarrollo institucional. Sin embargo, no basta con exponerlos. Cada integrante deberá trabajar intensamente para generar los cambios que contribuyan al crecimiento y el bien común.

Una organización tiene una visión compartida, cuando:
➔ La gente aprende por voluntad propia y no por obligación,
➔ Asume compromisos futuros con los demás los miembros,
➔ Entiende que a todos los rigen los mismos principios rectores,
➔ Comparten metas o un objetivo sinceramente valorado por todos, para que la organización alcance esa visión.

Sin embargo, la clave de las organizaciones está en el aprendizaje en equipo. El verdadero aprendizaje no sólo consiste en obtener buenos resultados, sino en que individualmente, sus integrantes alcancen un crecimiento mayor.
Para ello, deberán trabajar en equipo. Esto es, que cada uno deje de lado sus propios supuestos y se esfuerce por desarrollar un pensamiento conjunto. Las fuerzas individuales se potencian en el trabajo grupal y los resultados que se obtienen son sumamente positivos.
Si el grupo logra eliminar los patrones de defensa que juegan en contra del aprendizaje grupal y los resuelve creativamente sus problemas, los resultados del aprendizaje a futuro serán francamente exitosos.
El pensamiento sistémico (la quinta disciplina) es el punto de partida de una organización inteligente.
La forma en que las cinco disciplinas, se aplican a la vida cotidiana, transforman al pensamiento sistémico en un estilo de vida.

(1) “La Quinta Disciplina”. Autor Peter Senge. Ed. Granica

Autor: Juan Carlos Gazia